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26 mars 2013 2 26 /03 /mars /2013 02:58

 

Dos elementos estuvieron presentes en nuestros debates previos al inicio de la campaña de la FECH: ¿Cómo recuperar la alta capacidad de incidencia en el debate nacional que llegó a tener el movimiento estudiantil el 2011 y que perdió este año? y ¿cómo volver a trazar una estrategia efectiva que nos permita conquistar la educación, pública, gratuita y de calidad que se ha planteado el movimiento por la educación?

En base a estas dos cuestiones fundamentales es que hicimos el diagnóstico que la actual conducción, debido a una actitud sectaria, llevó al movimiento estudiantil a un aislamiento político, lo alejó de la ciudadanía -que este año ha empezado a rechazar ampliamente nuestras formas de movilizarnos, pero no el contenido de nuestras demandas- y también de otras organizaciones del mundo social más allá del estudiantil, que rápidamente fueron tachadas por parte del autonomismo como obsoletas y poco representativas, evidenciando un profundo desconocimiento de cómo se articulan el resto de lo movimientos sociales y generando rechazo y dificultad de trabajar de manera coordinada y mancomunada.

En dicho debate previo a la inscripción de las listas, también fuimos conscientes que debíamos hacer todos los esfuerzos posibles para lograr generar una amplitud mayor, que fue lo que nos faltó en la elección pasada. En esa línea es que profundizamos diálogos y debates con los sectores socialistas de la Universidad, con quienes ya durante varios años hemos ido estrechando buenas relaciones, de confianza y trabajo en conjunto, así como también con la Nueva Izquierda Universitaria, grupo con el cual conformamos Estudiantes de Izquierda durante varios años y que el año pasado, debido a diferencias que no pudimos superar, enfrentamos de manera separada la disputa electoral, lo que a nosotros nos significó perder la presidencia y a ellos su presencia en la mesa ejecutiva de la FECH.

Teniendo como norte construir una unidad amplia que fuera capaz de dar una respuesta a las dos preguntas señaladas al inicio, avanzó, no sin dificultades, la discusión en miras a generar una plataforma que agrupara a las juventudes comunistas, a la diversidad de sectores socialistas de la universidad y a la nueva izquierda.

Para lograr que este espacio, por su solidez y énfasis en la unidad, fuera mucho más que la suma de sus partes, avanzamos en la construcción de una unidad programática que diese una buena conducción de la federación de cara a un movimiento social con potencial ascendente y un año trascendental en el futuro de nuestro país, donde la apuesta por una alternativa real a las actuales condiciones de injusticia en Chile era tarea prioritaria. En eso todos estábamos de acuerdo.

Hasta pasada las 20:00 hrs del día que se inscribían las listas, teníamos las tres fuerzas políticas mencionadas, junto a los independientes que convergen con cada una de ellas, un acuerdo para enfrentar de manera unitaria estas elecciones. De hecho, ya habíamos estado durante el día trabajando en el diseño de la campaña y detalles respecto a cómo asumir la contienda electoral, donde Sebastián García fue un candidato más de la lista, el segundo en orden a elegir.

Luego ocurrió una de esas cosas que provocan el descontento y el descrédito de la política tan instalada en el país, especialmente en los jóvenes: Nueva Izquierda nos informa, vía telefónica, que desechan el acuerdo de enfrentar de manera conjunta las elecciones y que conformarán lista junto a Izquierda Autónoma. Las razones: un cálculo de votos les indicaba que era más probable que lograran integrar en la mesa yendo con los autónomos que en nuestra lista.

Genera sorpresa e incredulidad que justamente cuando debe ser lo programático y el debate de las ideas lo que ordene las disputas políticas y democráticas, este tipo de prácticas se hagan presentes en la política estudiantil. Me sorprende que los mismos que critican a la “clase política” en su conjunto, estén disponibles para realizar exactamente el mismo tipo de prácticas que en otros acusarían de oportunistas e inmorales.

Sin embargo, creo que el autonomismo y nueva izquierda han hecho un pésimo negocio: las elecciones no se ganan con alianzas nacidas del mero cálculo electoral.

Pese al traspié (o incluso, gracias a dicho traspié) que significa el hecho que a última hora te abandone un sector político con el cual ya habías generado un acuerdo, enfrentamos estas elecciones fortalecidos. La amplitud de que comunistas, socialistas e independientes de izquierda afronten unidos la contienda electoral tiene profunda trascendencia histórica y mirada de futuro. Está en nuestras preocupaciones que las importantes movilizaciones que remecieron a Chile el año 2011 no se queden solo en un lindo recuerdo de una juventud idealista y rebelde, sino que logren efectivamente plasmar las transformaciones que Chile necesita. Los jóvenes no solo queremos transformar la educación, queremos además un Chile más democrático con una nueva constitución, recuperar nuestros recursos naturales y una relación armoniosa con el medio ambiente, conquistar la salud y la previsión como derechos, entre otros elementos. Todo esto bajo la premisa que no tenemos que esperar 5, 10 o 15 años para alcanzar esas transformaciones bajo la quimera del “camino propio” (menos aun si dicho camino propio simplemente es propio, pero no distinto, ya que trae consigo las mismas artimañas políticas) si no que pueden ser cambios que podemos empezar a materializar ya, fortaleciendo a los movimientos sociales y su capacidad de incidencia en los debates nacionales, junto con dar la disputa institucional, para estar presente en los lugares donde se toman las decisiones.

Cuando se disocia el discurso de la práctica política estamos poniendo trabas al necesario avance del empoderamiento social. Por tanto nuestro compromiso, el de Rebeca, Juan, Scarlett, Irací, Marion y de todos quienes conformamos este proyecto, es enfrentar esta campaña a la FECH dando la batalla de las ideas, siendo transparentes en la crítica y poniendo el debate programático y el de las propuesta, como el eje central de los diversos elementos que deben considerar los estudiantes de la Universidad de Chile a la hora de emitir su voto este 12 y 13 de noviembre.

En manos de los estudiantes de la Chile está decidir quienes serán la nueva conducción y en manos de todos nosotros está cambiar Chile. Ese es el desafío, no nos contentaremos con menos.
Publicado 26th October 2012 por

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Published by Stéphane Parédé
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