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5 mai 2013 7 05 /05 /mai /2013 12:43

Ballesteros, Vallejo, Cariola: la estrategia política del PCCh.


Columnista invitado: Ángelo Narváez L.

La semana recién pasada se confirmó aquello que desde la izquierda se venía analizando desde hacía ya varios meses: la postulación de Camila Vallejo, Karol Cariola y Camilo Ballesteros como precandidatos a la Cámara de Diputados por el Partido Comunista (PCCh). No es nuestra intención desglosar las proyecciones de cada uno de estos personajes, sino mostrar cómo esta postulación evidencia la estrategia política del partido.

El PCCh oscila entre el posicionamiento discursivo en las líneas de las demandas populares y el afianzamiento de una práctica que tiende al centro político. Este centralismo es tendencia homogénea dentro de los partidos que actualmente disputan la representatividad institucional. Los partidos, incluido el PCCh, han dejado tras de sí las disputas ideológicas y han posicionado un solo un discurso político: sumar la representatividad del sentido común del centro político. La pretensión de esta legitimación es la línea central de la estrategia política del PCCh. Este progresismo se explica por una táctica de concesiones ideológicas a los partidos de la Concertación que, en la práctica, se alejan efectivamente de un proyecto comunista. En el PCCh, mediante esta táctica, opera una modalidad cuya finalidad es la legitimación de su representatividad política y tiende a instaurar su propia actividad dentro de los límites dirimidos por quienes históricamente han sido considerados los enemigos directos del comunismo.

Ahora bien, en virtud de este desplazamiento ideológico, ¿no estamos presenciando una efectiva victoria de la estrategia política del PCCh? Es fundamental, hoy, distinguir entre los progresos de su estrategia ideológica y los de su estrategia política: ésta, justificada por su efectividad, aquélla, un punto ciego dentro de la dirección de las líneas generales del partido. Si bien el triunfo de las elección del 2009 cimentó las bases del posicionamiento político del PCCh, el escenario actual es diferente justamente por ser favorable. La victoria de Rodrigo Delgado (UDI) con un 48.55% en Estación Central no debe confundirse con una derrota de Ballesteros con el 47.14% de los votos, pues es justamente esta ilusión la causa que funda una posibilidad real de una elección parlamentaria. Los 20.931 votos con los cuales Ballesteros fue “derrotado” en las elecciones municipales representanta un piso suficiente para concretar las posibilidades de una elección parlamentaria. La identificación del sentido común, principalmente del centro, de Vallejo con el movimiento estudiantil desatado el 2011 se refuerza constantemente con la despolitización pública y el descenso de poder de movilización de masas de Titelman y Boric. El reconocimiento de la relación entre Vallejo y el movimiento estudiantil implica una reflexión de continuidad del movimiento dentro de los planos de la representatividad parlamentaria. Cariola representa el funcionamiento político interno del PCCh, su elección como presidenta de las JJ. CC. implica un inmediato posicionamiento como representante de la renovación de figuras políticas públicas. Pero, ¿en qué sentido estas figuras constituyen la estrategia política del PCCh?

El tibio apoyo de Guillermo Teillier a Hernán Pinto (DC) en las elecciones municipales de Valparaíso grafica paradójicamente el sentido de la estrategia. No debe extrañarnos este apoyo a Pinto, pues la accesibilidad del PCCh al poder representativo sólo es posible mediante una constante concesión ideológica y tácticas que se adecuen a las circunstancias coyunturales. Una hipotética victoria del PCCh en los comicios del próximo año determinará el poder de negociación que adquirirá  frente a la definición de algún programa presidencial de un hipotético candidato único de la oposición. El apoyo de Teillier a Pinto es la explicitación pública que el PCCh da a su propia estrategia política. El apoyo de Teillier a Pinto representa, bajo este escenario, antes una molestia para la DC frente el avance del PCCh que una contradicción estratégica.

El escenario para el PCCh es de avance continuo: de concretarse las intenciones del partido tendrán una cantidad suficiente de diputados -6, al menos durante 3 años– para generar negociaciones determinantes para la reformulación de la institucionalidad chilena. Esta reformulación, de concretarse, le permitirá al PCCh continuidad y poder de negociación suficientes para formar parte estructural de esta nueva institucionalidad.

Pero bien, ¿qué relación guarda, en términos de representación política e ideológica, el PCCh con los movimientos sociales y de masas? La dificultad de los movimientos sociales para acceder al parlamento sin el respaldo de una institucionalidad partidaria le permite al PCCh disputar con la mayor facilidad la hegemonía de los discursos de izquierda. La estrategia del PCCh no consiste en la transformación de las condiciones materiales, económicas y políticas de la sociedad, sino su adecuación táctica en virtud de una estrategia cuya finalidad es la representatividad del poder. El poder que representa para sí mismo el PCCh es el de operar como una válvula social –según palabras de Ballesteros–: su posicionamiento político pretende detentar el poder de control social hipotéticamente constituido desde el corazón de la voluntad popular. Asumiendo este poder, el PCCh tiene ante sí la disputa de representatividad de la voluntad popular con las organizaciones sociales y de masas extraparlamentarias. La victoria del partido constituye una disputa de la voluntad popular. Esta es la finalidad estratégica inmediata, ser el negociador real entre los movimientos sociales y la institucionalidad política. Es decir, hegemonizar el rol político de la izquierda implicando que cualquier proyecto de transformación política no pueda realizarse sin el beneplácito del PCCh.

Frente a un escenario favorable la estrategia política del PC se enfrentará con una dualidad táctica surgida desde el desplazamiento de su estrategia ideológica. Ante una elección presidencial que tuviese como ganador a un candidato apoyado por el PCCh, este tendría que decidir entre un apoyo político a la institucionalidad que ha legitimado su posicionamiento político como izquierda parlamentaria o una agitación y movilización de masas para la constitución de la agudización de los conflictos sociales que potenciase una estrategia ideológica: el comunismo. Si el PCCh formase parte de la primera estrategia sólo se comprendería ante una mantención de la estrategia política. El segundo caso es improbable, pues representa un mayor alcance de la estrategia ideológica frente a la política, relación que lejos de ser constituyente dentro de las filas del PCCh, es unilateral e ilusoria. Ante un escenario de hipotética victoria electoral el PCCh se enfrentará a las paradójicas cosechas de sus propias siembras políticas.

Si la efectividad del PCCh ha consistido en un desplazamiento de su estrategia ideológica en mor de su estrategia política, en el proceso constituido por las campañas electorales y sus resultados, se evidenciará la capacidad o incapacidad del partido de actualizar un discurso ideológico explícito acorde con su discurso político. En este escenario, la disputa del PCCh no será sólo con el centro político de la ciudadanía, sino con los movimientos populares y de masas. La victoria de la estrategia política del PCCh es, en sí misma, una paradoja.

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Published by Stéphane Parédé
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