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26 mars 2013 2 26 /03 /mars /2013 01:59

Camila Vallejo, la lideresa de las protestas en Chile: "Ojalá Piñera escuche las demandas del pueblo"

La presidenta de la FECH espera lograr que el Estado garantice la educación gratuita para todos sus compatriotas

 

 

Camila Vallejo

VÍCTOR MANUEL VARGAS
Diario El Tiempo de Bogotá / GDA

Tres meses completan las protestas de los estudiantes chilenos en demanda de un cambio de fondo para el sistema educativo del país austral. Las manifestaciones han sido multitudinarias –las mayores desde el regreso de la democracia–, y a ellas se han sumado no solo profesores y hasta rectores de universidades, sino también los padres de familia.

Una joven de 23 años, estudiante de Geografía, militante del Partido Comunista y presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH), es la vocera y lideresa de la movilización, que tiene en jaque al gobierno del presidente Sebastián Piñera. Su nombre es Camila Vallejo.

¿Cuál es la médula de esta movilización, que ya suma tres meses?
El punto central es la recuperación del derecho a la educación pública y de calidad. Y eso se traduce, en primera instancia, en un cambio constitucional, en el cual el Estado, además de garante de la educación, sea responsable y proveedor de la misma, porque la Constitución que nos heredó la dictadura de Pinochet puso esa responsabilidad en las familias chilenas, y nosotros consideramos que se trata de un derecho fundamental que el Estado debe garantizar.

¿Por qué tanto énfasis en la necesidad de acabar con el lucro en la educación?
Porque eso ha originado un esquema perverso en el que se han abierto muchísimas instituciones privadas sin ningún tipo de regulación por parte del Estado que, primero, lucran a costa de miles de familias y, luego, entregan a la sociedad miles de ‘cesantes ilustrados’, porque en este sistema no solo las instituciones privadas ganan, también lo hace la banca: hay las familias que tienen que endeudarse hasta por 20 años para poder educar a sus hijos y terminan pagando hasta tres veces lo que vale una carrera. Y, finalmente, porque asumir la educación no como una inversión social y un derecho fundamental, sino como un bien de consumo, como una inversión privada para poder aspirar a una movilidad social, estimula y mantiene la desigualdad social, pues todo termina dependiendo de la capacidad de pago de cada familia.

Ustedes aseguran que el sistema educativo chileno está en crisis. ¿En qué cifras o datos se sustenta esa afirmación?
En varios: el costo de estudiar aumenta cada vez más, la tasa de deserciones por no poder pagar alcanza el 65% en los tres quintiles más bajos y el 58% de los que egresan terminan trabajando en algo que no tiene nada que ver con lo que estudiaron.

¿Qué opinión le merece el pronunciamiento del presidente Piñera en el sentido de que “nada es gratis en esta vida” y que “aunque todos quisiéramos que la educación fuera gratis, alguien tiene que pagarla…”
Eso es cierto; lo que pasa es que nosotros creemos que debe pagarla el Estado.

¿La propuesta de una educación gratuita para todos no es algo un poco utópico para un país latinoamericano?
No, nosotros creemos que es posible, a través de una reforma tributaria, de la recaudación de impuestos, especialmente a las grandes empresas, sobre todo a las mineras, que en un 70% son privadas y que obtienen grandes ganancias por su operación en el país. Un solo dato: con las utilidades declaradas de una sola empresa minera, La Escondida, se podría financiar toda la educación del país: matrículas, profesores, investigación, etc. Los recursos existen; lo que pasa es que el Estado debe saber recaudarlos. Para combatir la desigualdad, Chile necesita de grandes reformas estructurales.

¿La gratuidad que ustedes proponen sería total?
El Gobierno solo quiere financiar al primer y segundo quintil, pero lo que nosotros sostenemos es que la clase media está también dentro de los sectores más vulnerables. Nuestra propuesta es avanzar a la gratuidad para los 7 primeros deciles e ir aumentando para avanzar hacia la gratuidad total, a la garantía plena del derecho universal a la educación, pero con las reformas previas, las reformas estructurales de las que hemos hablado.

La OEA expresó su preocupación por la represión de las marchas estudiantiles. ¿Qué tan grave ha sido la situación?
Ha sido bastante grave. En la última manifestación se utilizó mucho la fuerza contra manifestantes pacíficos. Por eso, la sociedad entera nos ha apoyado con cacerolazos nocturnos. Se han violado muchas libertades fundamentales.

¿Qué piensa de los episodios de violencia que ha habido en el marco de las marchas estudiantiles? ¿Siente que deslegitiman al movimiento?
Hay intentos serios para deslegitimar este movimiento, para tildarlo de violentista y desviar la atención de su sentido principal. Hay evidencias de que ha habido carabineros (policías) vestidos de civil infiltrados en las manifestaciones para generar destrozos, y el Ministerio del Interior no ha hecho nada por detener a estos violentos.

¿Por qué se encuentran bloqueadas las negociaciones con el Gobierno? La administración Piñera los acusa de intransigencia. ¿Qué responde?
El Gobierno tiene un promedio de aprobación muy bajo, del 26%, y eso se contrapone con el apoyo que hemos recibido por parte de la ciudadanía, que entiende que este es un problema de la mayor importancia para la sociedad en su conjunto, lo que demuestra que nuestras demandas no solo son legítimas, sino que cuentan con el respaldo del grueso de la sociedad chilena. Y, por tanto, la intransigencia se expresa particularmente en un Gobierno que no ha podido o no ha querido entender la importancia de avanzar en las reformas estructurales que estamos planteando y que lo único que hace es reafirmarse en su agenda, que profundiza el modelo actual; son ellos los que sostienen una posición que no es representativa de la gran mayoría de los chilenos.

¿Qué bloquea, concretamente, la posibilidad de un diálogo?
Que el Gobierno nos invita a trabajar sobre su agenda y no sobre los puntos que hemos venido demandando.

Si el diálogo no se da, ¿qué pasos piensan adelantar?
Este movimiento está creciendo: hemos recibido importantes apoyos y estamos viendo la posibilidad de impulsar la necesidad de un gran plebiscito nacional sobre la educación en Chile: preguntarle al pueblo chileno qué quiere en materia de educación. Esto no está previsto en la Constitución, pero creemos que es algo perfectamente legítimo, pues se trata de abrir mayores espacios de participación.

El paro nacional convocado para el 24 y 25 de este mes incluye un fuerte respaldo a sus reivindicaciones. ¿Ve a este movimiento yendo más allá del tema de la educación?
Dentro de este movimiento, hay una fuerte aspiración democratizadora: en Chile la gente cree que es necesario reformular y profundizar nuestra democracia, porque hay muchas barreras institucionales que no nos permiten avanzar en reivindicaciones importantes para el pueblo chileno, que la salud no vaya por la vía de la privatización, cambiar el sistema electoral, dignificar al trabajador, etc.

*¿A qué atribuye la baja popularidad de Piñera? *Creo que la derecha está defendiendo, de manera muy intransigente, sus propios intereses, tanto en la educación como en otras áreas, y eso la gente lo percibe con claridad.

Si pudiera enviarle un mensaje al presidente Piñera, ¿qué le diría?
Que tiene una oportunidad histórica para recuperar la educación pública y que no es necesario mantener un modelo que solo contribuye a garantizar la desigualdad. Ojalá escuche las demandas del pueblo chileno y todos podamos vivir en un país más justo y libre.

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Published by Stéphane Parédé
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