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2 mai 2013 4 02 /05 /mai /2013 20:54

 

En el ambiente se respiraba la tensa calma de la expectativa. Habían pasado 45 minutos de la hora señalada y las seis sillas dispuestas en el escenario aún se encontraban vacías. A las 19.55, Camila Vallejo, la vicepresidenta de la Federación de Estudiantes de Chile y principal cara del reclamo estudiantil de 2011 en ese país, cruzó raudamente el pasillo que conectaba con la calle e ingresó al auditorio principal de la sede central de Ctera. El público, su público, un grupo variopinto integrado por agrupaciones sociales, dirigentes políticos, miembros de Centros de Estudiantes secundarios y universitarios y hasta familias enteras con hijos que no alcanzarían los 12 años, estalló en aplausos.
La figura de Camila impacta y genera una irremediable atracción. La dirigente chilena camina con seguridad, con sus ojos verdes fijos en algún punto perdido y una sonrisa ante cada felicitación o muestra de apoyo. Sin embargo, no parece hacerse cargo de lo que genera a su alrededor. No busca destacar, simplemente lo hace.

Con más de 400 mil seguidores en Twitter, Camila Vallejo es hoy la dirigente joven más representativa de América del Sur. Según las encuestas realizadas en su país, cuenta con una imagen positiva del 68% y fue elegida en 2011 como la “chilena más admirada”, superando a Michelle Bachelet y a Violeta Parra en una votación realizada entre jóvenes trasandinas. Ha sido invitada a disertar en Brasil y Europa, donde expuso ante las Organización de las Naciones para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) y se reunió con el intelectual Stéphane Hessel, el autor intelectual del movimiento de los indignados. Además, en diciembre de 2011 fue elegida como “la personalidad del año” por los lectores del diario británico The Guardian.

La militante chilena realizó un análisis de la situación política en la Argentina. “Creo que en este país es necesario que todas las organizaciones sociales dejen de delegarle la responsabilidad a las autoridades unipersonales. Argentina tiene una historia muy centrada en los personalismos. Hace falta una mayor transversalidad para lograr cambios para todos –aseguró–. En Chile estamos intentando eso. No queremos más figuras sino programas transversales que superen las disputas partidarias en pos de mejoras para todos

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2 mai 2013 4 02 /05 /mai /2013 20:53

 

A ameaça dos golpistas permanece. Nos manifestos dos generais de pijama. Nos movimentos anti-grevistas. Na perseguição aos sem terra, aos sem teto, como aconteceu no massacre do Pinheirinho, em São José dos Campos. Nas cassações de estudantes na USP. Na criminalização dos movimentos sociais. Nos assassinatos de jornalistas e líderes que defendem as reformas de base. Na impunidade de crimes hediondos. Nas chacinas. Na grilagem de terras.

Camila Vallejo participa hoje da passeata da Plaza de Mayo, em Buenos Aires, em memória das jovens parturientes trucidadas, e na condenação do roubo dos bebés pela ditadura militar.

Por Ailín Bullentini

“Los jóvenes chilenos no somos hijos de la democracia, sino de la posdictadura”, se presenta Camila Vallejo. La sola mención de su nombre lleva directo a uno de los más importantes movimientos de protesta juvenil –y más allá del límite generacional– que sacudió a Latinoamérica en el último tiempo.

–¿Por qué?

–Los jóvenes de Chile somos hijos de un modelo que se nos dejó sin consultarnos, que tendió a la profundización de la desigualdad y la transformación de la sociedad en un mercado de intereses privados que mide todo en función de la rentabilidad. Ese mercado nunca nos tuvo en cuenta; ese mercado no ha garantizado ni garantiza la democracia plena, la recuperación de los espacios públicos perdidos con (el dictador Augusto) Pinochet ni la construcción de ciudadanía.

–En Argentina la lucha por los derechos humanos es una de las banderas de la juventud que regresó, en esta última década, a la participación política. ¿Qué pasa en Chile?

–A pesar del mecanismo de dominación y control de conciencias que se impuso desde el sistema educativo y los medios de comunicación, que siempre apuntaron a que los jóvenes no piensen y sólo se diviertan, la juventud ha logrado un buen nivel de conciencia respecto de nuestra historia, respecto de lo que pasó en Chile en épocas de Pinochet y lo entiende no como algo que quedó en el pasado, sino que se vivencia a diario. Tenemos la herencia, la consecuencia de lo que pasó a flor de piel. Que hoy estemos acá lo demuestra. También hacemos nuestra la lucha por la búsqueda de justicia y condena de los crímenes de lesa humanidad perpetrados entonces y hoy. Porque nuestro país está constantemente siendo violentado. Trabajadores, pobladores, estudiantes están siendo violentados en sus derechos. No se nos permite libertad de manifestación en los espacios públicos; se nos allana permanentemente, se nos reprime y tortura. En nuestro país, el Estado todavía lleva a cabo mecanismos propios de una dictadura militar.

–¿Considera que en Chile podrían enjuiciarse y condenarse a los genocidas?

–Hay muchos atrasos en el país; uno tiene que ver con los juicios por los crímenes de lesa humanidad cometidos. Pero, ¿y los que ocurren hoy? Hace poco menos de un año, un carabinero asesinó a un niño, Manuel Gutiérrez, un delito que está juzgando la Justicia militar. Eso no puede ser, ahí tiene que intervenir la Justicia civil. Muchas cosas no han avanzado. Mucha gente que está en el poder hoy es responsable de lo que sucedió en la dictadura. (El presidente chileno, Sebastián) Piñera fue el empresario que más se enriqueció durante la dictadura. Los dos medios de comunicación más poderosos son golpistas. Son responsables, avalaron y son cómplices de torturas y asesinatos de la dictadura y apuntan a dejar atrás la historia, dejarla en el pasado, pensar en el futuro.

Transcrevi trechos.

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2 mai 2013 4 02 /05 /mai /2013 20:50

Quando na USP, os estudantes sofrem com a repressão – desalojamento de moradias, prisões, expulsões, espancamentos e até estupros – do Governo Alckmin e da justiça, sem nenhum protesto, no Chile eles desafiam o presidente Piñera, direitista.

Passeatas de protesto foram realizadas em todo o país. Em Santiago, vários estudantes foram feridos.

103 estudantes detidos em Santiago

103 estudantes detidos em Santiago

Los estudiantes chilenos recuperan las manifestaciones con Camila Vallejo a la cabeza

Veja vídeo

La primera manifestación del curso escolar 2012 se saldó con enfrentamientos entre fuerzas especiales de la policía y decenas de estudiantes frente al ministerio de Educación y a pocos metros del Palacio de La Moneda, cuando intentaban entregar una carta dirigida al ministro de Educación, Harald Beyer.

Según pudo constatar Efe, por momentos se vivió en el lugar una verdadera batalla campal y los carabineros reprimieron con gases lacrimógenos y agua a los estudiantes. Los jóvenes iban encabezados por el presidente de la Federación de Estudiantes de Chile (Fech), Gabriel Boric, la vicepresidenta de la entidad, Camila Vallejo y otros dirigentes de la mesa social por la educación, así como dirigentes del Colegio de Profesores.

La idea era solicitar un pronunciamiento del ministro de Educación respecto a la situación de al menos 200 estudiantes a los que se les caducó su matrícula por su participación activa en las movilizaciones del 2011. En la refriega resultaron varios heridos entre estudiantes y policías y también una periodista del diario «La Tercera» y un reportero gráfico.

Nas calles de Copiacó

Nas calles de Copiacó

En Puerto Aysén

En Puerto Aysén

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2 mai 2013 4 02 /05 /mai /2013 19:53

Camila Vallejo: “Una cara bonita no saca quinientas mil personas a la calle”

Camila Vallejo. Foto: Rodrigo Álvarez, El Mercurio

 

Camila Antonia Amaranta Vallejo Dowling. O, simplemente, Camila Vallejo, así la conocen todos. Así la conocen ahora todos. Hace un año, cuando asumía la presidencia de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh), ni la propia prensa local sabía escribir bien su apellido. Vallejos, decían las notas; así, Vallejos, con ese final.

Pero eso era antes, hace una eternidad, cuando Camila todavía podía responder el teléfono y era capaz de dar notas como quien cambia de abrigo. Ahora no. Ahora a la chica a la que le sobran nombres lo que le falta es tiempo. Concertar una entrevista con ella puede tomarte más de un mes, y una vez agendado el encuentro nada te asegura que vaya a cumplirlo. Es altamente probable que te suspenda por una asamblea de estudiantes, un plenario o una marcha. También podría plantarte porque la recibe el ministro de Educación o porque la espera una comisión en el Senado que discute el presupuesto que recibirá el área el próximo año.

A la sede de la FECh le llegan entre 40 y 60 pedidos de entrevistas por día y de medios de todo el mundo.” Esto lo cuenta Evelyn Cáceres, que desde hace tres años está a cargo del área de Comunicación de la FECh y jura que nunca pasó por algo igual: “Estamos absolutamente desbordados“, sintetiza. Y se nota.

La cita con LNR iba a ser en la mañana, pero se reprogramó para la tarde. El cambio no sorprende: antes de este plantón ya habían sido cuatro las fechas canceladas y cinco los encuentros fallidos; el último lo produjo una repentina gira por Europa, cuando Camila llevó las demandas del movimiento estudiantil chileno hasta París, Ginebra y Bruselas. Viajó junto a otros dos dirigentes estudiantiles, y fue recibida en el Parlamento Europeo, la Unesco y las Naciones Unidas.

Cuando por fin nos reunimos en la oficina de la FECh, la líder del movimiento estudiantil del que habla el mundo entero conversa con tiempo, tranquila y sin prisa. Hace rato que está de vuelta de las notas que refieren a su belleza (“objetivamente soy bonita y no tengo problemas en decirlo“, declaró en una entrevista) y tacha de previsible que el foco inicial haya sido su aspecto físico: “Acá son muy machistas, pero al final primó la idea. Una cara bonita no saca quinientas mil personas a la calle.”

Es amable, clara y precisa al hablar. Le gusta pensar la palabra justa y busca el término exacto para decir aquello mismo que quiere decir y no otra cosa. Se ríe de sus propias ocurrencias y maneja cierto humor absurdo. Sus ojos verdes sostienen la mirada y gesticula mucho, mucho. Explica la política educativa del país y su mano va de acá para allá marcando puntos imaginarios sobre el escritorio: “El problema de la educación es un síntoma de un problema mayor, que es el modelo que se instaló a sangre y fuego durante la dictadura. Los ideólogos que sacaron de la Universidad Católica los llevaron a Chicago (se refiere a los Chicago Boys) y vinieron a experimentar un proyecto ideológico que es el modelo neoliberal, un modelo donde el Estado es subsidiante y no garante“, explica Camila, de lo más didáctica.

Sobre una de las paredes de su oficina cuelga un gran retrato: Karl Marx mira desde detrás de un vidrio. Al lado de Marx, y pinchados sobre un corcho, hay recortes de prensa, fotos y panfletos. Toda la papelería se refiere a lo mismo: la protesta estudiantil que ella lidera, un reclamo que lleva siete meses de movilizaciones, tomas, marchas y paros; una lucha que ya volteó a un ministro, forzó la reorganización de un gabinete y sentó al gobierno en una mesa de diálogo. Este ha cedido poco y reprimido mucho, ha apostado al desgaste del movimiento y se prepara para cerrar un año, al decir de los analistas políticos, “absolutamente perdido”.

El movimiento se volvió histórico ya con las cifras que fue capaz de convocar, pero a caballo del reclamo por una educación pública, gratuita y de calidad que sostienen los estudiantes se han sumado otras demandas sociales. El movimiento se ha vuelto incluso transversal y a veces hasta da la impresión de que al gobierno de Sebastián Piñera le cascotean el rancho desde todos los frentes. La sensación -y, ¡peor!, las encuestas, en un país que baila al ritmo del sondeo permanente- es que Piñera rescató del pozo a los mineros y de ahí a esta parte fue él mismo el que no hizo más que descender (la última encuesta de Adimark le otorga apenas un 31% de aprobación, y el mismo estudio revela que el 67% de los chilenos está a favor de las demandas de los estudiantes).

La verdad es que nunca imaginamos que esto iba a estallar así, con esta magnitud. Jamás pensamos que iba abarcar a tantos ámbitos de la sociedad, que íbamos a tener manifestaciones con tanta convocatoria“, reconoce Camila, que para muchos es, más que la voz que pide a gritos una reforma educativa, la voz en alto de dos generaciones enteras: la suya propia y la de sus otrora acallados padres.

Es curioso: de su paso por el colegio secundario -cuentan hoy sus profesores del colegio Raimapu, en la comuna de La Florida- lo que quedó fue la imagen de una chica introvertida, que se destacaba en artes plásticas y se interesaba por el teatro. Dicen que era tímida, que nunca fue dirigente y que era impensable prever que una chica así asumiría cargos.

Ella marca su punto de inflexión precisamente después de esa etapa: “Yo sabía que cuando entrara a la Universidad iba a participar en política. La militancia de mis padres habrá ayudado, es una formación, pero lo cierto es que yo tenía una convicción propia; yo veía que en la Universidad se me iba a abrir el mundo; sentía que al entrar ahí tenía que hacerme responsable de algo más aparte de estudiar. Entré en 2006 y ya en 2007 entré a militar en la Jota (Juventud Comunista). Y ahí me encontré con un proyecto político, con una propuesta de reforma. Después, todo lo demás se fue dando, es parte de un proceso.”

Camila terminó la carrera de Geografía, pero tiene su tesis pendiente. Su hermana mayor milita en el Partido Comunista, al igual que hicieron sus padres cuarenta años atrás. Hoy su mamá, Mariela Dowling Leal, trabaja junto a su marido, Reinaldo Vallejo. Juntos tienen una pequeña empresa dedicada a la instalación de calefacción. Antes de los termostatos y los calefones, incluso antes de que Camila siquiera naciera, Reinaldo Vallejo tuvo un paso fugaz por el mundo del espectáculo: fue galán de telenovelas. En los videos que publica el sitio Web del Canal 13 chileno todavía se lo puede ver en los fragmentos de Alguien por quien vivir, la tira que la emisora puso en pantalla en 1982. Eso sí, la crítica de cabotaje aún hoy le sigue siendo esquiva: “Cuando llegó a ser mal actor, ya era malo”, fue la gracia que lanzó un chileno durante una sobremesa.

Los padres de Camila acompañan a su hija a todas las marchas. La apoyan, la alientan y se preocupan por su seguridad: la cara más famosa de la revuelta estudiantil es también blanco de agresiones, insultos y amenazas, especialmente desde las redes sociales, donde alguno aseguró que su vida corría peligro y otro más filtró su dirección. Entonces Camila ahora marcha con custodia y va siempre acompañada. “No descarto que pueda pasarme alguna cosa“, decía hace un par de meses. Ahora, en cambio, minimiza el tema: “No tengo miedo, porque seguro ahí hay mucha cobardía. Ninguno de esos tipos se va a atrever a agredirme físicamente. Es lo que creo yo; cualquiera que lanza una amenaza a través de un medio indirecto finalmente no lo hace. Para eso viene acá, directamente, se presenta, me lo dice y lo hace nomás.

Claramente, las millas a Camila le juegan a favor. Es astuta, cauta. Aprende rápido. Hay diferencias notorias entre un discurso de una marcha inaugural versus uno actual: ahora la chica de 23 años aparece (todavía) más desenvuelta que entonces; más locuaz, más firme y segura. Y esto en cualquier superficie, porque en pleno concierto de Calle 13 sube al escenario y exige frente a una multitud educación pública y gratuita con la soltura de quien está en el living de su casa. “¡Hasta la victoria siempre!”, cierra esa arenga, micrófono en mano y puño cerrado en alto. El público la ovaciona.

La popularidad que alcanzó Camila es notable. En la calle y en los papeles. Según un sondeo reciente, Camila es la mujer chilena más admirada por las adolescentes de entre 14 y 18 años: según una encuesta de la Unidad de Estudios de Corporación Opción, el 43% de las jóvenes la prefirió a ella antes que a otras figuras públicas como Michelle Bachelet (32%) o Violeta Parra (27%). La ciudadanía en su conjunto también la respalda: integra el top 3 de las figuras políticas mejor evaluadas del país: alcanza un 71,3% de evaluación positiva frente a un 29,2 % del presidente Piñera (sondeo Bárometro Regional 2011, del Centro de Investigación Sociedad y Políticas Públicas de la Universidad de Los Lagos).

La exposición convirtió a Camila en lo que aquí llaman un rostro. Ahora es famosa y la fama -dice- le incomoda. “Es un tema supercomplejo, porque así como no me esperaba la magnitud del impacto del movimiento, no me esperaba la magnitud del impacto mediático que iba a tener yo. Todo esto ha repercutido en mi vida personal. Ahora soy una figura pública. Moverme es difícil, viajo en metro o camino por la calle y la gente me reconoce siempre. Y me dice cosas. Me piden fotos, me piden autógrafos, entrevistas, saludos grabados; me llegan cartas, me dan consejos, me piden cosas raras. La gente me demanda mucho y yo no tengo libertad de acción.” Es la primera vez que la voz de Camila suena a queja. No exagera: la sesión de fotos para LRN causó un tremendo revuelo callejero y en cuestión de minutos se generó un tumulto. Hubo gritos de apoyo, pedidos de beso, fotos con los teléfonos celulares y suspiros masculinos. Hasta los carabineros de un camión hidrante que pasaba por ahí buscaron su risa y se acercaron hasta ella haciendo girar -en broma- el disparador. Ella no perdió el buen humor y se mostró, hasta donde se pudo, muy solícita.

Yo agradezco a…, no sé a quién, porque en Dios no creo, pero agradezco a las circunstancias que a esta altura no esté reventada; estoy cansada, sí, pero no estoy con un nivel de estrés que haya afectado mi salud. Y tampoco ha cambiado mi personalidad. Hay muchos dirigentes que entran en un conflicto con los egos. Yo sigo tranquila, tratando de mediar, de ver todo en una perspectiva más global. Bueno, claro, eso no me asegura que no termine después loca en un manicomio“, concluye entre risas.

Dentro del movimiento, Camila, señalada tantas veces desde la prensa internacional como la bella rebelde poco menos que prima hermana del Che Guevara, no es ni por asomo la más radical de los dirigentes. Forma parte, incluso, del ala moderada, cosa que le trajo más de un conflicto interno con otras agrupaciones: “Este trabajo al final es superingrato. Porque hay muchos logros de los que una se siente orgullosa porque el movimiento los ha instalado, pero es ingrato porque no toda la gente valora por igual el esfuerzo que una hace. La demanda en términos mentales es fuerte. Todo el tiempo tenés que estar pensando qué se dice, qué se hace; te tenés que anteponer a las circunstancias y, antes de tomar una decisión, hacer una lectura de todos los factores que están determinando los distintos escenarios. Uno siempre asume costos políticos, pero a veces son mayores los costos que las ganancias políticas, y esto es algo que tuve que aprender a la fuerza. Yo no venía con esa experiencia“.

A la chica de jeans gastados, collares artesanales, anillos de alpaca y pañuelos tejidos no le gusta nada -nada- hablar de su vida privada. Sabe que la prensa está al acecho y siente el agobio. “La prensa ha buscado persona por persona queriendo identificar mi grupo familiar. Ubicaron a mi padre, mi tío, mi hermana; falta mi hermano menor y otro más. Yo he tratado de mantener mi vida personal lo más lejos posible, pero en un momento ya se hace insostenible. Porque los medios están ahí buscando, buscando y buscando. ¡Y el que busca encuentra, po!”

Tanto buscar y buscar para venir a encontrar, para decepción de tantos, un pololo. Un novio. Fue durante una marcha, cuando alguien advirtió que, entre toda la gente que la rodeaba, había uno que le hacía marca personal. Al día siguiente todos los medios hablaron de él: Julio Sarmiento. “El ángel guardián de Camila Vallejo“, dijeron. No se animaron a confirmarlo en letras de molde, pero efectivamente era (y es) el novio de Camila desde hace al menos tres años. Incluso él mismo le pasó la posta un año atrás: Julio Sarmiento, nacido en Cuba y estudiante de Medicina, fue el presidente inmediato anterior que tuvo la FECh y también es comunista.

Cuando Camila se suelta en la charla actualiza datos: “Hasta el fin de semana pasado mi pololo estaba en las Juventudes Comunistas, ahora pasó al Partido”. ¿Y es posible, con tan poco tiempo libre, llevar un noviazgo normal?Bueno, nos vemos siempre en las marchas“, responde entre risas. Dice que hay semanas enteras que no se ven, que todo esto cambió absolutamente su estilo de vida y que le gustaría tener más horas de descanso, más tiempo para ella: “A veces trato y me esfuerzo por encontrar un momento de relajo y quedar con mis compañeros para tomar una cerveza, pero en realidad nunca me libero de esto. Ojalá tuviera un lugar donde no se hable nada de política universitaria ni del movimiento, pero siempre sale el tema. No tengo ningún paréntesis. Antes hacía deporte o salía a bailar, pero ahora no“.

Aquí son varios los que le auguran a Camila una promisoria carrera política. A ella la palabra carrera no le gusta. Prefiere expresarlo en términos de “ponerse al servicio de“, pero no descarta para nada la misma idea: “Bueno, soy militante de un partido que ha planteado llegar a una verdadera revolución democrática a través de la vía electoral, así que no puedo descartar el hecho de que pueda ser candidata en algún ámbito municipal, parlamentario o etcétera, pero yo voy a estar a disposición siempre y cuando haya una decisión colectiva antes de tomar esa decisión“.

CLAVES PARA ENTENDER EL CONFLICTO

SISTEMA. En 1981, y bajo la dictadura de Pinochet, las universidades oficiales chilenas pasaron a tener, además de un examen de ingreso, un costo. Para quien no puede pagarlo el Estado ofrece un crédito, constituyendo el alumno una deuda que debe empezar a pagar una vez egresado.

PRIVADAS. La otra opción de estudio superior universitario son las instituciones privadas, algunas de las cuales piden puntajes PSU para ingresar; sus aranceles son cada vez más altos y las hay de dos tipos: sin financiación del Estado (en teoría no pueden tener fines de lucro) o con subsidio estatal (se les permite el lucro y el subsidio es por alumno, pudiendo incluso ser asumido de forma compartida por los padres). Varias de esas casas de estudio privadas se sumaron además al proceso de selección oficial.

PROBLEMAS. Este esquema produjo al menos dos problemas importantes: un brutal endeudamiento, por un lado, y una enorme desigualdad, por el otro (estudia quien puede pagar o pedir un préstamo).

COSTO. En Chile, estudiar en la Universidad cuesta -promedio- más de 6000 dólares al año.

LA MAS CARA. Chile es el país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que tiene la educación superior pública más cara, y es también el país donde más pagan los estudiantes de su propio bolsillo (de cada cinco familias, sólo una puede pagar sin pedir préstamos).

ANTECEDENTE. Ya en 2006 hubo en Chile un importante movimiento estudiantil protagonizado por los secundarios (lo que se conoció como la Revolución pingüina), pero al final la lucha terminó siendo diluida hábilmente por el Poder Ejecutivo.

UNIFICADO. Esta vez, el reclamo unió a secundarios y universitarios, y las movilizaciones en las calles (ya más de 40) mostraron cifras récord para la historia de Chile.

CRONOLOGIA. La primera protesta estudiantil en las calles fue en abril. A fines de junio se registraron las mayores convocatorias, con 200 mil manifestantes en Santiago y 400 mil en todo el país (muchas culminan con focos de violencia y represión policial). Paralelamente fueron aumentando las tomas de colegios y universidades. Entre las demandas se incluía mayor gasto público en educación, modificación del sistema de acceso a la Universidad para garantizar igualdad de oportunidades, acabar con la financiación a las instituciones privadas que no están reguladas y hacer un aumento directo de financiación a la educación pública (lo que se llama aporte basales). Las conversaciones con el gobierno parecieron siempre un diálogo de sordos: unos buscando cambiar el modelo, otros respondiendo con un puñado más de becas. En julio asumió un nuevo ministro de Educación (Felipe Bulnes) y en agosto, Sebastián Piñera convocó a una mesa de diálogo con los principales actores sociales: él mismo participa, pero esta instancia también fracasa. Cerrando el año, la discusión sobre el Presupuesto 2012 copó el centro de la escena.

INICIATIVAS. Hasta ahora el gobierno envió al Congreso propuestas legislativas para rebajar el interés de los créditos de los estudiantes, ofrecer renegociación de morosos y ampliar las becas al 40% más vulnerable. También empujó el Plan Salvemos el Año Escolar, para que los estudiantes de los colegios tomados no perdiesen el año.

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2 mai 2013 4 02 /05 /mai /2013 19:52

Chile: Camila Vallejo será candidata a diputada por el Partido Comunista

Camila Vallejo irá a la lucha parlamentaria en Chile

Camila Vallejo irá a la lucha parlamentaria en Chile

Santiago de Chile, enero 13 - Camila Vallejo, la emblemática dirigente que en 2011 lideró en Chile las movilizaciones estudiantiles en demanda de una educación pública gratuita y de calidad será candidata a diputada del Partido Comunista en las elecciones del próximo noviembre, anunció hoy la formación.

Vallejo, expresidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, se postulará por el distrito santiaguino de La Florida, donde ha vivido desde niña, dijo el diputado Guillermo Teillier, presidente de la colectividad.

En las elecciones, el PC buscará además la reelección de sus actuales diputados, el propio Teillier, el abogado de derechos humanos Hugo Gutiérrez y Lautaro Carmona, dijo el presidente de la formación al inaugurar la tradicional Fiesta de los Abrazos del partido, en un parque de Santiago.

La citada fiesta nació durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-990), cuando el PC era ilegal y se celebraba de forma clandestina, bajo la fachada de agrupaciones sociales que se reunían en los primeros días de enero para dar la bienvenida al nuevo año e incluye, hasta hoy, espectáculos musicales y artísticos.

Además de Vallejo y los diputados que buscarán la reelección, los comunistas chilenos llevaran al menos otros tres candidatos a esa cámara legislativa y estudian la posibilidad de presentar un candidato al Senado, dijo Teillier. Entre los candidatos ya definidos figura Karol Cariola, actual presidenta de las Juventudes Comunistas.

En cuanto a las elecciones presidenciales, que serán paralelas a las parlamentarias, Teiilier dijo que el próximo marzo el partido decidirá si lleva un candidato propio a las primarias de la oposición o apoya alguno de los que buscan representar a las fuerzas que se oponen al actual gobierno conservador de Sebastián Piñera.
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2 mai 2013 4 02 /05 /mai /2013 19:51
Christian Palma

Camila Vallejo. Foto: Página 12

No es fácil conseguir una entrevista con Camila Vallejo. Literalmente, hay que ponerse en la fila entre varios periodistas chilenos y extranjeros para robarle un pedacito de su agenda. No es amiga de la prensa chilena, mayoritariamente de derecha. Y se nota. Aun así, la joven de 23 años responde con esa claridad que la ha llevado a convertirse en el rostro más visible del movimiento estudiantil que tiene en jaque al gobierno de Sebastián Piñera y que ve cómo el modelo neoliberal que defiende tambalea a causa del descontento social liderado por la fuerza de los estudiantes y secundado por los profesores, los trabajadores y miles de rostros anónimos que se aburrieron de los abusos a todo nivel. Pues bien, la egresada de geografía de la Universidad de Chile y presidente de los alumnos de ese establecimiento encabeza una nueva camada de líderes que no sufrieron los horrores de la dictadura, se enfrentan con desfachatez a autoridades que hasta les triplican la edad y se lucen en el escenario donde les toque defender sus ideas, como ha quedado demostrado en el Congreso chileno, canales de TV y las redes sociales. La solidez de sus argumentos, tildados muchas veces de intransigentes, no son obstáculos para que Camila, nieta de un ex integrante del Movimiento Izquierdista Revolucionario (MIR) e hija de militantes comunistas, logre convocar a miles de chilenos en las calles, consiga el 80 por ciento de adhesión ciudadana a las demandas estudiantiles y cientos de chicas –sin ella quererlo– imiten su look de jeans gastados, pañuelo artesanal al cuello y piercing en la nariz.

Hoy Vallejo y los demás líderes secundarios y universitarios se sentarán a la mesa junto a Piñera y varios de sus ministros a intentar destrabar un conflicto que se extiende ya por más de tres meses. La Moneda será el marco para una jornada que puede marcar el inicio del fin. O tal vez no, dado que el presidente ya descartó la gratuidad de la educación, uno de los puntos centrales del petitorio de los universitarios y secundarios.

–Muchos chilenos se van a Argentina a estudiar porque les sale más barato pagar una pensión allá que una carrera en Chile. Según la Asamblea de Estudiantes Chilenos Exiliados por la Educación, son entre 4500 y 5000, repartidos en la UBA, La Plata y el IUNA.

–Es un hecho claro que ejemplifica el porqué hoy nos encontramos en medio de una lucha tan masiva y transversal. Vivimos en un país donde la educación, junto a otros servicios básicos, como la salud y la vivienda, son tremendamente caros y, por ende, su provisión de calidad está restringida sólo a quienes pueden pagar. De este modo, una de nuestras principales consignas es la defensa de una Educación digna gratuita y de calidad para todos y todas.

–¿Cuán consistente es este movimiento para resistir al espectro político, no sólo en la derecha y el gobierno?

–El movimiento cuenta con una serie de fortalezas tales como la amplitud que sobrepasa lo meramente estudiantil y lo transforma en un movimiento social; la unidad de los diferentes actores ligados al mundo educacional, quienes tras un largo proceso han podido aunar esfuerzos en pos de generar petitorios unificados; la representatividad del sentir de la ciudadanía, en tanto ha habido procesos democráticos a través de los cuales las discusiones definen las mejores estrategias a utilizar; y, finalmente, cuenta con la experiencia histórica de los diferentes movimientos que nos han precedido, como lo fue el movimiento pingüino del 2006 (la cuna del moviendo actual que tuvo en las cuerdas a Michelle Bachelet, pero que no dio los frutos prometidos). De todas estas herramientas el movimiento se vale para hacer frente a las diferentes artimañas que pueden surgir de la misma articulación de la derecha como del gobierno, de las que, hasta el momento, nos hemos sabido defender.

–¿Qué le parece la actuación del gobierno en el tema? No ha dado respuesta a sus demandas, hace declaraciones desafortunadas e intenta darles un perfil violento a las marchas.

–El gobierno no está escuchando a la ciudadanía, lo que evidencia que está tan dispuesto a seguir defendiendo intransigentemente su modelo educativo que incluso asume el costo de omitir lo que el pueblo ha demandado masivamente durante más de tres meses. Han explotado al máximo las herramientas con las que cuenta junto a la derecha chilena –medios de comunicación, fuerza policial y militar, respaldo de los grandes grupos económicos– para deslegitimar el movimiento, basándose en la mentira tras estrategias populistas. La presión social que este movimiento ha logrado acumular ha obligado a Piñera a mostrar de qué está hecho este gobierno, cuáles son los límites democráticos que está dispuesto a cruzar y a quiénes representa realmente, lo que constituye un enorme desprestigio y desaprobación de su gestión, lo que ya se manifestó en las últimas encuestas, que históricamente ellos mismos han validado. El cuestionamiento a la incapacidad de manejar la demanda social por una educación pública gratuita y de calidad para todos alcanza nuevos niveles en tanto el grado de represión ha sobrepasado cualquier límite de tolerancia de un Estado de Derecho. Durante estos meses de protesta, hemos sido testigos de aberrantes abusos por parte del cuerpo policial, bajo órdenes del Ejecutivo, a través del ministro del Interior y Seguridad Pública, Rodrigo Hinzpeter, lo que llega a su punto más crítico con la muerte de un estudiante la semana pasada.

–¿A qué atribuye el apoyo de la gente?

–Este movimiento ha alcanzado una masividad y transversalidad que nunca antes se había visto desde el retorno a la democracia (1990). Un enorme porcentaje de quienes en su momento apoyaron a Piñera hoy se dan cuenta de que éste no es un ataque directo a su posición sino a un modelo de educación que concibe a la educación como un bien de mercado y no como un derecho, y a un sistema democrático que hoy se reconoce que no da el ancho. El cuestionamiento de la conducta del gobierno por parte de ciudadanos que incluso pertenecen a sectores que en su momento apoyaron al actual presidente deja de manifiesto que sí existe el entendimiento de que la lucha que hoy tenemos es por un derecho a la Educación y un cambio de sistema que va en beneficio de toda la sociedad y el desarrollo de Chile, y no se limita al beneficio de un sector político particular.

–¿Se polarizó el movimiento?

–Para entender este conflicto hay que analizarlo desde dos aristas, por un lado tenemos que en la población la problemática educacional se ha transversalizado, lo que ha generado un apoyo masivo al movimiento desde diversos sectores y actores ligados a la educación. Sin embargo, por otro tenemos a un sector mucho más minoritario e ideológico representado en las clases dominantes, a quienes no les conviene un cambio en la educación, tanto porque el actual sistema beneficia directamente sus bolsillos como porque los mantiene en su posición de privilegiados frente a una población mal educada. Es producto de la intransigente postura de este último sector que las dos grandes alternativas educativas hoy se hayan polarizado. Es decir que la polarización no se encuentra al interior del movimiento estudiantil –el que ha sabido priorizar la unidad actuando en forma conjunta–, sino que representa una enorme contradicción entre los cambios que hoy la ciudadanía está exigiendo frente a una minoría conservadora cuyos intereses el Ejecutivo representa.

–Ha sufrido críticas y ataques. ¿Qué siente cuando dicen que está manejada por el PC?

–Efectivamente, yo soy militante de las Juventudes Comunistas de Chile y eso es algo que nunca he ocultado. Muy por el contrario, algo de lo que me siento totalmente orgullosa, pues es una gran escuela que me ha permitido crecer y de-sarrollarme políticamente. Por lo demás, es de esperar que en la actual situación quienes no estén a la altura del conflicto busquen argumentos como éstos para atacar, no sólo a mi persona, sino también al resto de los dirigentes. Pero lo cierto es que hoy yo represento no sólo a los estudiantes de la Universidad de Chile, sino que también me toca ser la voz de todos los estudiantes del país, en tanto vocera de la Confederación Nacional de Estudiantes de Chile (Confech), y la legitimidad que tanto los estudiantes como la ciudadanía ha efectuado a mi desempeño creo que deja de manifiesto que esas acusaciones no son más que sucias estrategias desesperadas de quienes, como dije anteriormente, no han sido capaces de ganar el debate de las ideas.

–¿Se plantea seguir siendo dirigente a futuro, más en un país carente de líderes jóvenes?

–En países como Chile, donde los medios de comunicación están dirigidos principalmente por los poderosos, ocurre que los medios fomentan un desprestigio de los movimientos sociales y a sus mismos dirigentes, como ocurrió en México. Sin embargo, el movimiento por la educación (en Chile) ha sido tan transversal que, independiente de los desprestigios de la prensa, la ciudadanía sigue apoyando la causa y cada vez con más intensidad. Respecto de mi futuro, he planteado en diversos medios que tengo una proyección personal de carácter académico, es decir, me gustaría terminar mi carrera y continuar esa senda. Sin embargo, concibo los cargos de representación como una responsabilidad y en ningún caso un privilegio, por lo que a priori no puedo decir que no continuaré teniendo cargos de representación popular.

–¿Cómo toma esa responsabilidad?

–Creo que la esperanza en que los logros de este movimiento no se pierdan, así como la responsabilidad tras ella, es compartida por la totalidad de los involucrados. Si bien a veces suele iconizarse el movimiento en mi persona, tenemos muy claro que los logros, como la construcción de éstos, nos pertenecen a todos. Confío, sin embargo, en que hemos hecho las cosas bien, lo que se demuestra por el increíble apoyo ciudadano que, a más de tres meses de iniciada esta movilización, aún tenemos. Bajo estas condiciones de juego, si el movimiento no logra ver satisfechas sus demandas, será responsabilidad de la intransigencia del gobierno y de la traición de la ciudadanía por parte de la derecha chilena, lo que no estaremos dispuestos a tolerar.

–¿Qué opina del rol de la Concertación en todo esto?

–La Concertación ha jugado un rol bastante oportunista tratando de obtener réditos políticos respecto de lo que ocurre hoy en el país. En ese sentido vemos cómo hoy personeros de dicha colectividad salen a criticar el modelo educacional, como por ejemplo el ex presidente Ricardo Lagos, quien hoy señala “que el modelo ya no aguanta más”, y pareciera que olvidan que ellos mismos fueron quienes administraron y profundizaron la mercantilización de la educación y que, por otro lado, un importante sector de dicha colectividad hoy son sostenedores de colegios e invierten en el negocio de la Educación Superior. A pesar de esto, dado el nivel de participación que tiene la Concertación en el Parlamento, le corresponde responder a la altura de lo que sus declaraciones a favor del movimiento han indicado. Es decir, deben asegurar que los proyectos de ley que han surgido de estas movilizaciones representen íntegramente lo que la demanda social ha establecido, y por ningún motivo vuelvan a negociar a espaldas del movimiento, como terminó ocurriendo con el proceso cúlmine de la Revolución Pingüina del 2006. (Tomado de Página 12)

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2 mai 2013 4 02 /05 /mai /2013 19:48

samedi 19 novembre 2011

QUAND LE MYTHE NÉOLIBÉRAL CHILIEN VACILLE

CAMILA VALLEJO À PARIS © RADIO FRANCE - 2011 / ERIC VALMIR. DATE ET LIEU DE LA RENCONTRE : LE 15 OCTOBRE 2011 À PARIS. PARVIS DE L'HOTEL DE VILLE


« En individualisant les problèmes, on les réduit et on les dénature. M’identifier au mouvement conduit à le fragiliser. On me trouvera mille défauts pour mieux affaiblir les causes que nous défendons. Il faut que nous sachions éviter les pièges tendus par les institutions qui se montrent souvent habiles à utiliser les mouvements sociaux. » CAMILA VALLEJO  LE 15 OCTOBRE 2011 À PARIS. PARVIS DE L'HOTEL DE VILLE


D’emblée, le consensus tacite selon lequel nous disposions d’une éducation inclusive favorisant la mobilité sociale — une idée fondamentale en régime néolibéral — s’est effondré. Pendant très longtemps, le système éducatif chilien, jugé « moderne », a été montré en exemple : il permettait, disait-on, de toucher de plus en plus de gens, sans perdre en qualité, de sorte que la majorité de la population pouvait espérer, grâce à lui, améliorer ses revenus. Mais ce qu’on ne disait pas, c’est que ce modèle chilien ne constituait que l’une des composantes du système néolibéral imposé au pays il y a trente ans et que, par conséquent, son développement avait pour objectif principal la consolidation économique et sociale de l’ordre en place.
Sur le plan économique, à travers la soumission de l’enseignement primaire, secondaire et supérieur aux logiques de profit, à travers la fuite vers les banques privées des fonds liés au financement du système et, de manière générale, à travers la marchandisation du processus éducatif. Sur le plan social, également, parce que le mythe de l’éducation offrait une justification au modèle néolibéral : il faisait miroiter la possibilité d’une mobilité sociale au sein même d’un système économique excluant, interdisant toute solidarité.
Pendant trente ans, la légitimation des privatisations, de la pauvreté et des inégalités a été la même : l’espoir individuel d’ascension sociale à travers l’accès à l’éducation supérieure. « Faire des efforts pour arriver jusqu’à l’université » ou « économiser de l’argent pour se payer la fac » : une litanie bien connue de la plupart des Chiliens, qui voyaient dans leurs enfants et dans les infinies possibilités que leur offrait le marché de l’éducation un moyen de cesser d’être ce qu’ils étaient.
Mais il y a une limite à tout, et les faits parlent d’eux-mêmes. Le mythe a commencé à s’effondrer lorsque nous avons cessé de croire que l’éducation assurait la mobilité sociale ; lorsqu’il est devenu évident que, contrairement à leurs prétentions, les collèges privés subventionnés ne garantissaient pas l’accès à l’éducation supérieure ; lorsque l’endettement lié à l’éducation des enfants a commencé à absorber la quasi-totalité des revenus familiaux ; lorsque les diplômes universitaires se sont vus dévalorisés par la dérégulation du marché ; et quand l’obtention d’un bon emploi a cessé d’être le meilleur moyen d’obtenir un bon salaire.
Ce n’est pas un hasard si ce sont des problèmes dans le système éducatif qui ont donné naissance à ces mobilisations : celui-ci cristallise toutes les contradictions du système libéral. Et faut-il vraiment s’étonner que, lorsqu’on commence à interroger l’une des justifications centrales du système politique et économique, tout le reste commence à chanceler ?
Le problème local mute alors en problème structurel, tandis que l’enracinement politique des revendications étudiantes s’approfondit. On nous accuse d’être « trop idéologisés » — et de tout un tas de défauts similaires. Mais ni le gouvernement ni le Parlement ne proposent de solutions pour sortir du conflit. De sorte que le problème touche désormais aux fondements de la démocratie chilienne.
En vingt ans de Concertation (1), les institutions politiques chiliennes n’avaient jamais été placées dans une telle situation. La nécessité de la réconciliation nationale (2), la politique du consensus et le mode de scrutin binominal ont longtemps empêché de discuter des problèmes de fond. Un statu quo confortable se maintenait ainsi au pouvoir. Et tout était fait pour que, surtout, rien ne change (3).
Ce modèle a permis de maintenir un calme artificiel, au prétexte de protéger notre transition vers la démocratie. Mais il n’a pu faire face à la nécessité de transformations politico-sociales, laissant la voie libre à la droite et à M. Sebastián Piñera.
La suite, on la connaît. Le mythe de la démocratie chilienne a commencé à s’effriter lorsque le Chili s’est aperçu que, pas plus que vingt années de Concertation, la droite au pouvoir n’allait parvenir à résoudre les difficultés les plus urgentes de notre pays. Il ne s’agissait plus de se demander qui prendrait la tête des institutions démocratiques, mais de constater que ces dernières constituaient, dans les faits, le cœur du problème.
Les mobilisations ont démontré une chose que beaucoup de secteurs signalaient depuis le retour de la démocratie : le contrat qu’on nous a imposé pour réguler les rapports sociaux n’a pratiquement laissé aucun pouvoir à la population (4). En effet, si le Chili était réellement un pays démocratique, il n’aurait pas été nécessaire de mener plus de six mois de mobilisation pour que les revendications des étudiants — soutenus par 75 % de la population — soient entendues.
La classe politique dans son ensemble se voit remise en question. Le Parlement n’offre pas les garanties nécessaires pour permettre un débat représentatif sur les préoccupations populaires. Le pouvoir exécutif a perdu toute légitimité, avec un président si bas dans les sondages que, dans d’autres pays, il aurait déjà remis sa démission. Le secteur patronal observe avec désespoir que ses combines et ses sources de profit facile sont menacées. Pendant ce temps, un peuple se réveille et se mobilise de façon unitaire en prenant conscience que ses droits sont inaliénables.
Jour après jour, manifestation après manifestation, cacerolazo après cacerolazo (5), le mythe du Chili tombe en ruines. Les grands consensus nationaux vacillent et le peuple se rend compte qu’un Chili différent de celui qu’on lui a imposé durant des années de tyrannie et de Concertation est possible. Le peuple chilien a compris que ce qu’on lui présentait comme une vérité n’était qu’un mythe, et s’aperçoit que ce mythe porte un nom : néolibéralisme.
Nous continuerons à nous battre pour satisfaire les demandes légitimes de la majorité. Nous savons qu’il nous reste encore un long chemin pour atteindre nos objectifs. Mais nous pouvons au moins nous réjouir d’avoir réussi à ébranler le pays, d’avoir contribué, en tant qu’étudiants, à casser les mythes qui nous interdisaient de penser un pays différent. Et d’avoir contribué à initier le printemps du peuple chilien.

Camila Vallejo est présidente de la Fédération d’étudiants de l’Université du Chili (Fech). Article publié dans l’édition chilienne du Monde diplomatique, novembre 2011.

(1) NDLR : une alliance de centre-gauche entre démocrates-chrétiens, socialistes et socio-démocrates au pouvoir de la fin de la dictature, en 1990, jusqu’à l’élection de M. Sebastián Piñera, en 2010.

(2) NDLR : après dix-sept ans de dictature.

(3) Lire Hervé Kempf, « Au Chili, le printemps des étudiants », Le Monde diplomatique, octobre 2011.

(4) Lire Victor de la Fuente, « En finir (vraiment) avec l’ère Pinochet », La valise diplomatique, 24 août 2011.

(5) Manifestation au cours de laquelle chacun frappe sur des casseroles.
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2 mai 2013 4 02 /05 /mai /2013 19:47

mercredi 5 octobre 2011

CHILI : DÉBUT DE DIALOGUE ENTRE ÉTUDIANTS ET GOUVERNEMENT

 


CAMILA VALLEJO, PRESIDENTE DE LA FEDERATION ETUDIANTE DE L'UNIVERSITE DU CHILI 
PHOTOS HÉCTOR YAÑEZ

Oui, la rencontre était effectivement tendue, mais à la fin, nous sommes parvenus à faire valoir notre principale revendication, à savoir la gratuité de l‘éducation, qui sera le thème phare de notre prochaine rencontre,” a expliqué Camila Vallejo, la leader étudiante.

Les protestataires ne relâchent pas la pression pour autant. Ils étaient des dizaines de milliers à défiler ce jeudi à Santiago, une marche émaillée de heurts.

Les manifestants réclament plus de moyens pour l’enseignement public, parent pauvre d’un système à deux vitesses depuis que l’Etat s’en est désengagé dans les années 80, sous la dictature.

D’après un sondage récent, le mouvement recueille 89% d’opinions favorables dans la population.
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2 mai 2013 4 02 /05 /mai /2013 19:44

A sus 23 años ya arrastra multitudes y no precisamente como estrella del pop. La chilena Camila Vallejo se ha convertido en símbolo de la lucha por la resistencia estudiantil. De carácter fuerte, esta mujer lleva en sí todo el reto de liderar el movimiento de los estudiantes que mantiene en jaque al gobierno de Sebastián Piñera, capaz de movilizar a miles de personas en multitudinarias marchas por el centro de Santiago de Chile.

Esta joven —egresada de Geografía y presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (Fech)— combina belleza e inteligencia, rompiendo mitos y ganando adeptos, al punto de perfilarse desde ya en una importante figura política.

Junto a un exvoluntario de organizaciones sociales, Giorgio Jackson, estudiante de ingeniería y presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica (Feuc), tienen la gran misión de reclamar por una educación pública y de calidad.

Sobre esta joven ha caído la ira de los más retrógrados y conservadores, desde el instante en que plantó cara al Gobierno chileno por la justa causa de sus colegas. Ha puesto el dedo en la llaga, no solo en las inequidades que plantea el modelo educativo de su país, sino en las que afectan a toda la sociedad, convirtiéndose por eso en objeto incluso de amenazas de muerte.

"Si hay algo que debemos reconocer en la política, es que no se puede esperar posiciones homogéneas ni estáticas dentro del conjunto de personas que la configuran, a menos que se quede en lo meramente superficial y no se vea impulsada a cuestionar el origen de los problemas que se empeña en resolver", declaró.

Ganar la elección de la Fech, en noviembre del año pasado, la convirtió en la segunda mujer en ocupar la presidencia de la federación de estudiantes de la universidad más importante de Chile en sus 105 años de historia.

"SE MATA A LA PERRA Y SE ACABA LA LEVA"

Con esta frase llena de odio una funcionaria del Ministerio de Cultura y secretaria ejecutiva del Fondo del Libro, se refirió a Camila Vallejo.

Esto condujo a que Tatiana Acuña Selles, la autora de tal agravio fuera destituida del cargo, luego de que decenas de artistas se manifestaran públicamente en contra de sus comentarios.

Lo más curioso del hecho es que la frase se atribuye al dictador Augusto Pinochet cuando informó la muerte del expresidente Salvador Allende. Sin comentarios.

Fueron también jóvenes funcionarios quienes circularon la dirección particular y el teléfono de Vallejo, en clara promoción de intimidaciones a su integridad física. Esos datos fueron propagados por @derechatuitera, cuyos administradores también debieron disculparse luego con la dirigente.

Este es solo un ejemplo de las tantas amenazas que, fundamentalmente por las redes sociales, recibe a menudo la líder estudiantil. Sin embargo, ello no ha mellado la determinación en la militante de las Juventudes Comunistas desde hace cinco años, y vocera también de la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech). Camila Vallejo tiene ante sí el desafío de guiar a las jóvenes generaciones de una sociedad que se declara democrática, pero vive aún bajo los vestigios de la dictadura pinochetista.

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2 mai 2013 4 02 /05 /mai /2013 19:39

Camila Vallejo: “Estar en Cuba siempre es un honor” (+ Fotos)

Camila Vallejo

 

Con el objetivo de conocer sobre la situación actual de la juventud cubana en el proceso de actualización del socialismo, e intercambiar sobre el movimiento estudiantil chileno y su participación en la lucha por la reivindicación de sus derechos, tuvo lugar hoy en el Salón de reuniones de la FEU de Cuba, un encuentro entre dirigentes estudiantiles de ambas naciones.

La Secretaria General de la Juventud Comunista de Chile, Karol Cariola y la vicepresidenta de la Federación de la Universidad de Chile, Camila Vallejo, así como otros destacados dirigentes del movimiento estudiantil de esa nación, fueron recibidos por el Presidente Nacional de la FEU, Carlos Alberto Rangel y miembros del secretariado nacional, quienes explicaron la estructura y funcionamiento de la organización cubana y sus relaciones con diferentes instancias gubernamentales.

Los miembros del Secretariado Nacional de la FEU también compartieron con los invitados chilenos los antecedentes de la organización universitaria, entre ellos los hitos más recientes de su participación en las luchas del pueblo cubano como el regreso del niño Elián González y la libertad de los Cinco Héroes cubanos encarcelados injustamente en Estados Unidos.

UNA EDUCACIÓN CON SABOR A CHICHA Y EMPANADA

Por su parte Karol Cariola expresó que estar en Cuba era siempre un honor, además por la importancia de conocer elementos imprescindibles para construir un nuevo sistema de educación en Chile, con las características propias de la sociedad chilena, con “sabor a chicha y empanada”, añadió.

A su vez refirió que la batalla que libran en su país no solo está centrada en el debate de la educación sino también es una lucha contra el mercado, a partir del modelo neoliberal impuesto. También manifestó la solidaridad de los jóvenes que representa con el proceso y el pueblo cubanos y con la organización hermana de la isla, la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).

Camila Vallejo, popular dirigente chilena y vocera del movimiento estudiantil resaltó el valor del estado cubano al potenciar el desarrollo educacional de sus jóvenes, y declaró sentirse orgullosa de estar por segunda ocasión en la Isla caribeña.

Al mismo tiempo hizo referencia a la manera de que la Constitución de su país contempla el derecho a la educación. Explicó que la Carta Magna estipula que el estado se responsabilice solo del 15% de los recursos que se emplean para estudiar, frente a un 85% por ciento a enfrentar por la familia. También informó sobre la libertad de enseñanza establecida en su país donde las escuelas se convierten en negocios que no tienen en cuenta las necesidades de los sectores menos favorecidos ni la calidad de la educación.

FESTEJANDO 50 AÑOS DE VANGUARDIA

La delegación chilena se unirá a los festejos de los jóvenes cubanos por el medio siglo de existencia de su organización líder por lo que visitará instituciones universitarias, para entre otras actividades, presentar los libros “Podemos cambiar el mundo” de Camila Vallejo y “Ser joven comunista, cinco textos para la juventud chilena”, compilación que recoge el pensamiento de Salvador Allende, Gladys Marín y Pablo Neruda, entre otros.

Otros de los propósitos que tienen son sostener reuniones con miembros de la Organización Continental Latinoamericana de Estudiantes (OCLAE), y reunirse con un grupo de estudiantes chilenos de medicina.

Estos encuentros tendrán como tema central la situación política en Chile, las movilizaciones estudiantiles del año pasado y el fortalecimiento de los movimientos sociales en el país.

La delegación de las Juventudes Comunistas de Chile llega a Cuba en el marco de la celebración del 50 Aniversario de la Unión de Jóvenes Comunistas, por lo que aprovecharán el viaje para intercambiar con los estudiantes cubanos sobre los altos estándares de calidad de nuestra educación que es pública y gratuita, aspectos que los jóvenes chilenos vienen demandando en su país, donde el 80 por ciento de la enseñanza es privada.

Delegacion chilena comparte con la FEU cubana

Delegacion chilena comparte con la FEU cubana

Karol Cariola, secretaria General de las Juventudes Comunistas de Chile

Karol Cariola, secretaria General de las Juventudes Comunistas de Chile

Carlos Alberto Rangel, Camila Vallejo y destacados dirigentes del movimiento estudiantil

Carlos Alberto Rangel, Camila Vallejo y destacados dirigentes del movimiento estudiantil

Camila Vallejo

Camila Vallejo

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